En el marco de la conferencia Global Justice and Repair on Conflict-Related Sexual and Gender-Based Violence, celebrada el pasado 21 de abril, y organizada por la Notre Dame Law School Global Human Rights Clinic, se generó un espacio de diálogo profundo entre académicos, profesionales, sobrevivientes y representantes de la sociedad civil de Asia, África, América Latina, Medio Oriente y Europa.
Desde Cepaz, con la participación de nuestra directora Beatriz Borges, este espacio permitió reafirmar una idea central: la necesidad de ampliar la mirada sobre el daño y la perspectiva de género en contextos de crisis, represión y violencia.
Daño acumulativo
En Venezuela, una crisis multidimensional y prolongada ha configurado un entorno donde la violencia de género no es aislada, sino parte de un sistema más amplio. En este contexto, resulta urgente visibilizar a las víctimas secundarias, especialmente a las mujeres familiares de personas detenidas por motivos políticos.
Estas mujeres, madres, esposas, hermanas, sostienen la vida en condiciones extremadamente precarias. Ante la ausencia de garantías básicas en los centros de detención, son ellas quienes aseguran alimentación, salud y cuidado. Pero ese rol implica costos profundos: largas distancias, tratos humillantes, exposición constante a riesgos, y la ruptura de sus propias vidas.
El daño que enfrentan es continuo y acumulativo. No es un efecto colateral, sino una extensión directa de la violencia estructural. En un contexto de emergencia humanitaria, esta carga se intensifica, mientras su reconocimiento en los marcos de justicia y reparación sigue siendo insuficiente.
Mujeres que sostienen la búsqueda de justicia
Sin embargo, estas mujeres no solo resisten. También denuncian, acompañan y sostienen la memoria. Son, al mismo tiempo, víctimas y actoras fundamentales en la búsqueda de justicia. Es por ello que la respuesta debe entender su afectación como víctimas pero también su rol y sus voces en procesos de justicia y transformación.
Este encuentro reafirmó la importancia de avanzar hacia modelos de justicia que realmente incorporen la experiencia de quienes viven el daño en todas sus dimensiones. Así mismo, desde Cepaz y otras organizaciones, se planteó la importancia de una aproximación más holística, con la incorporación de equipos multidisciplinarios a la respuesta en procesos de atención y reparación.
Agradecemos profundamente a Notre Dame Law School Global Human Rights Clinic por haber sido parte de este espacio. Estos encuentros no solo fortalecen el análisis, sino que también nos permiten seguir documentando, visibilizando y acompañando las realidades que viven las mujeres en contextos autoritarios.
Seguir escuchando, registrando y posicionando estas voces es esencial para construir respuestas más justas, más integrales y verdaderamente centradas en quienes han sido afectadas.



