Especialistas nacionales e internacionales advierten que la desprotección en alojamientos temporales, el colapso de las infraestructuras y la falta de registros oficiales de personas desaparecidas convierten a las emergencias por desastres en caldo de cultivo para redes criminales.
En el marco del VII Seminario Internacional La trata de personas, más allá de nuestras fronteras. Prevención y acción ante terremotos, organizaciones de la sociedad civil, academia y organizaciones internacionales hicieron un llamado urgente a las autoridades e instituciones humanitarias para integrar la prevención de la trata y la protección de niños y adolescentes de forma prioritaria e inmediata en la respuesta ante los desastres naturales que afectaron al país.
El evento virtual, promovido por el Grupo de Trabajo sobre Esclavitud Moderna en Venezuela, centró su debate en el impacto diferenciado de los sismos registrados el pasado 24 de junio, los cuales dejaron severas afectaciones en varios estados, en especial en La Guaira y donde se estiman que como consecuencia más de 20.000 personas se encuentran en alojamientos temporales.
«Los terremotos ocurren en una Venezuela que arrastra una crisis prolongada. La trata en nuestro país no es una posibilidad remota, sino una realidad cotidiana que no se ha atendido con la contundencia requerida. Las personas damnificadas enfrentan una vulnerabilidad extrema que exige prevención con una mirada diferenciada.», señaló Estefanía Mendoza, coordinadora general de Mulier.
Explotación digital y material de abuso sexual infantil en emergencias
El investigador James Stevenson, del Childlight Institute, presentó un estudio global sobre cómo las crisis humanitarias y desastres alteran la difusión de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI) facilitado por tecnologías. Los datos destacan un incremento sustancial en el intercambio de archivos P2P[1] y tráfico en servidores alojados en zonas afectadas por emergencias.
Según esta investigación, Venezuela registró mayor cantidad de direcciones IP vinculadas a la posesión de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI) en redes P2P antes del inicio de su crisis, posteriormente presentó una reducción drástica del 98% en estas detecciones. Sin embargo, los reportes de MASI cargados al internet desde Venezuela del NCMEC[2] aumentaron entre 2020 y 2023. El investigador explica este contraste por el éxodo masivo de la población y por una migración tecnológica de los agresores hacia otras plataformas fuera del sistema P2P.
Stevenson remarcó que Venezuela puede registrar un repunte del intercambio de MASI ante la vulnerabilidad que generan los eventos sísmicos. Entre las recomendaciones urgentes para evitarlo figuran: a) Fortalecer la alfabetización digital en cuidadores/as y educadores/as para reconocer riesgos en internet. b) Implementar evaluaciones de riesgo tecnológico y protocolos estrictos de salvaguarda en alojamientos temporales. Y c) Actualizar los marcos legales y de respuesta judicial ante la explotación digital.
Catástrofes y trata. Riesgo invisibilizado
Por su parte, Carolina Rudnick, presidenta de Fundación Libera (Chile), enfatizó que la trata de personas tiende a dispararse después de catástrofes debido a que la atención institucional se concentra únicamente en la infraestructura y los rescates físicos. Citando datos del Informe Mundial sobre Trata de Personas de la UNODC y estimaciones de la OIT, recordó que la población desplazada y migrante tiene hasta tres veces más probabilidades de ser sometida a trabajo forzado. Entre las acciones operativas inaplazables planteó: a) Identificación e inventario inmediato de toda la infancia desplazada, no acompañada o separada. b) Participación activa de mujeres en la distribución y diseño de campamentos para prevenir violencia sexual. c) Formar a rescatistas, personal médico y distribuidores de ayuda en la detección temprana de indicadores de trata.
«La prevención de la trata no compite con la entrega de agua, alimento o techo; es parte constitutiva de una respuesta humanitaria bien hecha», aseveró Carolina Rudnick, presidenta de la Fundación Libera.
Desapariciones como estrategia de captación criminal
Reina Baiz, directora ejecutiva de Éxodo, expuso cómo ante situaciones de vulnerabilidad preexistente, las redes de delincuencia organizada instrumentalizan el caos socioterritorial, el colapso institucional y de los sistemas de protección para captar víctimas a través de las desapariciones. Alertó sobre la ausencia de un Registro Nacional de Personas Desaparecidas en Venezuela, así como la falta de protocolos de búsqueda inmediata sin esperar lapsos de 24 o 72 horas. Recordó los antecedentes de las desapariciones en alta mar (Falcón, Sucre, Nueva Esparta) que continúan sin respuesta oficial, e insistió en in. Recomendó: incluir las desapariciones de mujeres y niñas como forma explícita y delito de violencia de género en la legislación; elaboración de un Plan Nacional Estratégico en materia de personas desaparecidas en Venezuela; creación de sistema nacional de alertas para localización (como alerta Amber); protocolos de atención integral y acompañamiento de familiares; fortalecimiento de capacidades de servidores públicos en la investigación de las desapariciones con enfoque de derechos humanos, género e interseccional.
Las poblaciones afectadas de forma diferenciada
En lo relativo a la protección de niños, niñas y adolescentes, la profesora. María Gabriela Cuevas del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UCAB señaló que los propios alojamientos temporales y transitorios se pueden convertir en lugares de captación para la trata, e incluso en lugares en los que operan ciertas formas de explotación, con la complicidad de quienes ejercen labores de guardia interna. Destacó la importancia de aliviar la desesperación de las familias por las cargas y las carencias, entre otras estrategias de protección en estos espacios, que combinen la actuación de autoridades y de la ciudadanía organizada.
Beatriz Borges, directora de CEPAZ, resaltó la importancia de tener presente el contexto de crisis prolongada existente en el país antes de los terremotos y su afectación diferenciada en mujeres y niñas, presentando datos de la plataforma Hum Venezuela, que ha documentado la necesidad de asistencia de parte importante de la población que se ve orillada a prácticas como el sexo transaccional o las uniones tempranas de niñas y adolescentes para asegurarles alimentos.
En ese mismo sentido Mitzi Cuadra, de la organización mexicana Anthus, subrayó tener presente que no solo las niñas y adolescentes en orfandad están en riesgo, porque se presentan dinámicas de explotación donde incluso las familias están involucradas y las victimas asumen la explotación como una forma de “ayudar” a sus familias. Señaló que todas las personas en estado de necesidad están en riesgo y “cuando no hay nada, para las mujeres siempre queda la prostitución”. Recomendó enfocar la prevención en el tejido social más cercano, abarcando las redes vecinales de alerta temprana, la articulación comunidad–autoridad–sociedad civil (transnacional), capacitar a los primeros respondientes, favorecer los espacios seguros y acompañamiento psicosocial. Sostuvo que “la protección de la niñez no es un complemento de la respuesta humanitaria: es su columna vertebral”.
Beatriz Uzcategui, coordinadora de Protección contra la Explotación y el Abuso Sexuales (PEAS), de la Oficina del Coordinador Residente de Naciones Unidas, repasó los compromisos y políticas de obligatorio cumplimiento por el personal humanitario y las estrategias como los canales que se comparten con la población para denunciar cualquier irregularidad, destacando que en casos públicos y documentados sucedidos en otros países, personas de organizaciones humanitarias participaron en situaciones relacionadas a la trata de personas, por lo que esos aprendizajes han informado las políticas de cero tolerancia y la prevención de estas irregularidades.
Por último, Gabriela Buada, de la organización venezolana Caleidoscopio Humano, expuso sobre los riesgos de trata de personas en emergencias y el manejo ético de la información para la prevención, abordando cómo la exposición de las personas y la falta de verificación de información, constituyen cobertura revictimizante. Afirmó que “más allá del tubazo, la protección de la víctima es fundamental”
[1] P2P es un sistema donde las personas o computadoras se conectan directamente entre sí para intercambiar información o archivos. Ejemplo criptomonedas como el Bitcoin.
[2] Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de EEUU.

