En el marco de un espacio de análisis liderado por la periodista Luz Mely Reyes, directora de Efecto Cocuyo, el sociólogo Rafael Uzcátegui, codirector del Laboratorio de Paz y la directora de Cepaz, Beatriz Borges, presentaron la iniciativa Quiero Elegir, un movimiento ciudadano que plantea una ruta electoral para la transición democrática en Venezuela.
Esta propuesta busca canalizar la demanda nacional de elecciones auténticas como el motor indispensable para superar la crisis multidimensional que atraviesa el país, vinculando el rescate de los derechos políticos con la reconstrucción democrática.
Los venezolanos quieren elegir
Rafael Uzcátegui advirtió sobre una fecha política crucial para el país: el 2 de julio de 2026. Ese día concluye formalmente el periodo de 180 días que la Constitución otorgaba al interinato de Delcy Rodríguez. Uzcátegui señaló que, si la Asamblea Nacional no toma una decisión apegada a la Constitución para declarar la falta absoluta de Nicolás Maduro y convocar a elecciones, el Ejecutivo pasará a operar de espaldas al cauce constitucional a partir del 3 de julio.
Ante este escenario, destacó que los estudios de opinión coinciden de forma unánime en que los venezolanos exigen la vía electoral inmediata para recuperar la soberanía popular y resolver el estancamiento político.
Camino para la reconstrucción democrática
Para Beatriz Borges, atender la multidimensionalidad de la crisis de Venezuela, requiere una respuesta también multidimensional y simultánea. «El tema de justicia, derechos humanos y democracia van completamente ligados. En el ámbito de la democracia, si algo es la base de la crisis, ha sido la afectación a los derechos políticos y la discriminación política en general, lo que trajo consigo la persecución. Esto se acentúa especialmente en momentos donde el poder o la permanencia en el mismo se pone en riesgo, como ocurre en las protestas o en los escenarios electorales».
Borges recalcó que garantizar elecciones es el camino para la reconstrucción democrática y para una transición sostenible. «Sabemos que la discusión es compleja. ¿Cómo construir una institucionalidad que proteja y garantice los derechos políticos de los venezolanos y nos retorne a la democracia? La exigencia de elecciones es fundamental. Por ello, Quiero Elegir nace como esa prioridad que desde las organizaciones, desde la ciudadanía y desde lo que hemos aprendido durante muchos años de autoritarismo, creemos que es indispensable: la exigencia de procesos electorales auténticos, que permitan que haya una transformación de la sociedad, y que además la sociedad se aglutine y se movilice en torno a esa necesidad».
Condiciones estructurales para comicios legítimos
Por su parte, el consultor político, Luis Peche, presente también en el espacio, recordó que un proceso electoral legítimo trasciende el día de la votación y requiere reformas institucionales profundas para no repetir irregularidades previas, en las cuales instituciones como la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia actuaron de forma cómplice. Desde la plataforma Quiero Elegir se impulsan exigencias claras: un árbitro imparcial, la participación de la diáspora y la depuración del Registro Electoral.
Peche enfatizó que el rol de la sociedad civil organizada en esta etapa se centra en documentar los acontecimientos, denunciar las fallas del sistema y señalar la realidad del país para evitar que se impongan falsas narrativas de victoria oficial.
Resiliencia ciudadana y rechazo a la polarización de la diáspora
Beatriz Borges hizo un llamado a combatir la «desesperanza aprendida» que intenta promover el aparato gubernamental para desmoralizar a la población. Sostuvo que, tras periodos de persecución feroz, el tejido social se encuentra en un proceso latente de reconstrucción y movilización que debe aprovecharse, recordando que ninguna transición democrática ha sido posible sin una sociedad civil activa y fortalecida. «Yo creo que algo esperanzador es, primero, comprender lo duro que ha sido para los venezolanos lo que ha implicado, a nivel personal y familiar, todo lo que hemos tenido que enfrentar durante años. Pero, al mismo tiempo, ver cómo los venezolanos no hemos parado en esa lucha».
«Venezuela tiene una sociedad civil hermosa, activada, comprometida, muy afectada, pero con mucha capacidad tanto adentro como afuera y en todos los espacios. Eso hay que apoyarlo y hay que reconocerlo. Está en nuestras manos y en nuestro propio liderazgo hacer que también esa transición sea posible, aprovechar esta oportunidad y que sea apoyado el deseo de democracia, de derechos y de justicia de los venezolanos».
Para finalizar, los voceros coincidieron en la urgencia de detener los intentos de polarización o discriminación entre los venezolanos que permanecen en el territorio y los que están afuera. La reconstrucción institucional del Estado requerirá el reencuentro de las capacidades de todas las personas venezolanas, apoyadas en el mapa de ruta que han trazado las recomendaciones técnicas dictadas por los organismos internacionales de derechos humanos.
