El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la promoción de la verdad, la justicia, las reparaciones y las garantías de no repetición, Bernard Duhaime, advirtió que cualquier proceso de transición en Venezuela debe estar anclado firmemente en el derecho internacional de los derechos humanos y guiada por las aspiraciones del pueblo venezolano.
“Una transición no puede ser impuesta por potencias extranjeras. Debe ser moldeada y asumida por el propio pueblo venezolano, libre de interferencias o presiones externas”, señaló Duhaime, subrayando que los procesos impulsados por intereses comerciales o geopolíticos externos están destinados al fracaso si ignoran las necesidades reales de la población.
Los pilares de una transición legítima
Para el Relator Especial, el camino hacia una paz duradera requiere abordar las graves violaciones de derechos humanos documentadas en las últimas décadas, que incluyen ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas y violencia de género.
Duhaime enfatizó que el núcleo de cualquier proceso debe incluir:
- Verdad y rendición de cuentas: Esclarecer los abusos del pasado y establecer responsabilidades.
- Reparaciones: Atender integralmente a las víctimas y sus familiares.
- Garantías de no repetición: Realizar reformas institucionales y procesos de depuración para evitar que los abusos se repitan.
Preocupación por el estado de emergencia
El experto manifestó su inquietud ante el estado de emergencia declarado por las autoridades actuales en Venezuela, el cual restringe derechos fundamentales como la libertad de circulación y el derecho a la protesta pacífica. Duhaime recordó que cualquier medida de excepción debe cumplir estrictamente con los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad, respetando siempre los derechos humanos que el derecho internacional considera no derogables.
Un llamado a la participación inclusiva
“Ninguna transición puede desarrollarse eficazmente en un contexto de inseguridad o violencia”, afirmó el experto. Instó a todos los actores involucrados a garantizar la protección del espacio cívico y la participación significativa de mujeres, jóvenes y grupos marginados en la reconstrucción del país.
Finalmente, el Relator Especial reiteró su disposición para apoyar técnicamente cualquier proceso que ponga la dignidad humana en el centro y busque una verdadera reinstitucionalización democrática basada en la justicia social y la no discriminación.



