Beijing+30, 1325+25 y la resistencia contra los autoritarismos desde la perspectiva feminista

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El pasado 20 de marzo de 2025, en el marco de la 69ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69), el Centro de Justicia y Paz (Cepaz) promovió la conversación «Beijing+30, 1325+25 y la resistencia contra los autoritarismos desde la perspectiva feminista». La actividad reunió a destacadas lideresas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, quienes compartieron sus experiencias de resistencia frente a regímenes autoritarios y analizaron el impacto de los acuerdos internacionales en la lucha feminista en la región.

La sesión inició con palabras de bienvenida de Cristina Ciordia, representante de Cepaz, quien enfatizó la relevancia del encuentro en un contexto de creciente cierre democrático en América Latina. Posteriormente, se dio paso al panel de discusión conformado por María Teresa Blandón (Nicaragua), Selene Soto (Venezuela) y María Matienzo (Cuba), lideresas cuyas luchas feministas se han intersectado con la resistencia contra el avance del autoritarismo en la región.

Reflexiones desde la resistencia feminista

Las panelistas compartieron sus trayectorias y visiones sobre la relación entre los marcos internacionales y la lucha feminista en sus respectivos países. Blandón resaltó que la Plataforma de Acción de Beijing y la Resolución 1325 nacieron de la presión de los movimientos feministas, logrando inicialmente avances significativos en la institucionalización de los derechos de las mujeres. No obstante, alertó sobre el retroceso global, impulsado por tendencias neoliberales y una ola neoconservadora que busca desmantelar estos logros.

Por su parte, Soto reflexionó sobre la necesidad de fortalecer la articulación intergeneracional en el feminismo. Destacó que, si bien estos marcos han brindado herramientas valiosas, el desafío actual es defender los espacios conquistados frente a la criminalización del activismo. Subrayó la importancia de integrar la dimensión migratoria en la lucha feminista, dada la creciente diáspora de defensoras de derechos humanos.

Matienzo, desde Cuba, cuestionó la falta de perspectivas antirracistas en los marcos internacionales, señalando que muchas de estas estructuras fueron creadas sin considerar a las mujeres negras como sujetas políticas. Denunció la represión del feminismo independiente en Cuba y abogó por un feminismo que cuestione todos los poderes, más allá de las dicotomías ideológicas.

Estrategias para el futuro

El evento también sirvió para reflexionar sobre cómo fortalecer la solidaridad feminista en la región. Se destacó la necesidad de seguir denunciando las violaciones a los derechos de las mujeres, exigir a los Estados el cumplimiento de sus compromisos internacionales y defender la democracia como garantía de derechos. Asimismo, se planteó la urgencia de disputar narrativas en el espacio digital, creando estrategias que movilicen emociones y contrarresten la desinformación promovida por sectores antiderechos.

El encuentro cerró con un llamado a la acción colectiva, enfatizando que la resistencia feminista en contextos autoritarios es necesaria como una fuente de esperanza y transformación.