ODS 5 y la violencia de género


Publicado por:
Publicado el: 26 de julio de 2020

El Centro de Justicia y Paz (Cepaz), Sinergia, la Red de Protección a Personas Vulnerables (PNPI)  y el Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres, promovieron el pasado 24 de julio un espacio de encuentro para conversar acerca de la violencia basada en género, en relación con el objetivo número cinco de la Agenda 2030, relacionado con la igualdad de género.

En este encuentro estuvieron presentes Yolima Arellano, del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres; Soliria Menegatti, directora de Proyectos de la red de organizaciones de la sociedad civil Sinergia; y Beatriz Borges, directora ejecutiva del Centro de Justicia y Paz (Cepaz).

Franco retroceso

Soliria Menegatti resaltó que “al revisar este año el cumplimiento de los ODS hemos notado que ha habido un franco retroceso en el tema de igualdad de género y violencia de género. El Estado no se está ocupando. Al inicio hubo un impulso con la creación del ministerio e institutos, o como con la creación de la Ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia en el 2007, pero ahora le ha tocado a la sociedad civil tomar la batuta y trabajar en la educación para la prevención de violencia de género, ayuda psicosocial o legal, en la promoción de los derechos de las mujeres y este taller es parte de ese trabajo”.

Desde Sinergia, al cumplirse cinco años de la Agenda 2030, se hizo un análisis para el seguimiento del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Venezuela, observándose un retroceso en la igualdad de género y la prevención de la violencia, evidenciándose la desatención por parte del Estado de sus obligaciones, a pesar de estar contempladas en el ordenamiento jurídico venezolano.

Por ello, la sociedad civil se ha ocupado de llenar el vacío dejando por el Estado en materia de prevención, ayuda psicosocial y psicolegal, así como en la promoción de los derechos humanos de las mujeres.

Tres pandemias

Arellano expresó que en Venezuela las mujeres atraviesan tres pandemias; la emergencia sanitaria de la COVID-19; la violencia machista contra mujeres y niñas en aumento durante el confinamiento y que ha obligado a muchas de ellas a la convivencia en el hogar con el agresor; y por último, la crisis humanitaria en Venezuela, la cual afecta a las mujeres vulnerando sus derechos, debido a la escasez de agua, jabón, alcohol, gas para cocinar, y la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas para hacer frente a la pandemia.

Recordó que los días 25 de cada mes se realiza un llamado a la acción mundial, para visibilizar la violencia de género y ejercer acciones para la prevención y erradicación de este flagelo.

Arellano indicó que el origen  de la conmemoración fue el asesinato de las hermanas Mirabal, ocurrido el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana, activistas políticas que enfrentaron la dictadura de Rafael Trujillo.

Luego, se realizó la propuesta a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde República Dominicana en el año 1999, siendo aprobado en la Asamblea General que el 25 de noviembre de cada año se conmemore el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Posteriormente, en el año 2008, se realizó una campaña internacional denominada “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, propuesta por el Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres y con el apoyo del entonces secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, sobre 16 días de activismo contra la violencia de género, que van desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre.

Para 2019, António Guterres, actual secretario general de la ONU, lideró la campaña denominada “Únete de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres” para lograr el objetivo cinco de la Agenda 2030.

Indicó que el enfoque temático fundamental de la campaña de 2019 a 2021 son los lemas “Pinta el mundo de naranja” y “Generación igualdad se opone a la violación”, referida a la violación como una forma específica de daño tanto a mujeres como a niñas en tiempo de paz y de conflicto.

Tanto la ONU, como ONU Mujeres promueven la campaña “Generación igualdad” por los derechos de las mujeres y un futuro igualitario, ya que en 2020 se cumplen 25 años de la aprobación de la plataforma de Beijing en la IV Conferencia de la Mujer.

En la plataforma de Beijing fueron aprobados 12 campos de acción para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Como la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, la igualdad salarial, el reparto equitativo del trabajo de cuidados y trabajo doméstico no remunerado, la existencia de servicios de atención sanitaria que respondan a sus necesidades, el fin de acoso sexual, así como la participación igualitaria en la sociedad.

Este año 2020, la campaña “Únete” será realizada con “Generación igualdad” con el enfoque principal puesto en la prevención y erradicación de la violencia contra mujeres y niñas, teniendo como finalidad honrar el reconocimiento de las mujeres y niñas en los 16 días de activismo.

Estrategias para erradicar la violencia de género

Señaló que se deben adoptar estrategias para el fortalecimiento del respeto, la seguridad, la dignidad y confidencialidad de las sobrevivientes, con una visión multisectorial, es decir, con diferentes enfoques y con la participación de una diversidad de actores.

Arellano comentó que se podrían realizar actividades, todos los días 25 de cada mes, en conmemoración del Día Naranja, como cine-foros, marchas, iluminación naranja de lugares públicos (como lo ha hecho la Red Naranja), conferencias, entre otras.

A su vez, invitó a realizar acciones sencillas desde el uso de una prenda naranja, la difusión de información sobre servicios disponibles para las víctimas con las etiquetas #Dianaranja #Yomepintodenaranja, publicar mensajes para la prevención de la violencia de género y  la responsabilidad de compromisos públicos para erradicar la violencia contra las mujeres y niñas, siendo importante sumar a los medios de comunicación y a la colectividad en general.

Relaciones desiguales de poder

Beatriz Borges expresó que la violencia contra la mujer es ejercida en base a relaciones desiguales de poder, por la presencia de dos componentes: la desigualdad y la discriminación, en conjunto a un componente de carácter histórico: el patriarcado, como un patrón de subordinación y dominación.

En las sociedades patriarcales es fomentado un ambiente de violencia y discriminación, de forma tolerada, siendo uno de los principales problemas la normalización de la violencia por razones de género y la existencia de un patrón repetitivo y agravado.

Además, las mujeres enfrentan mayores obstáculos para el acceso a la justicia, especialmente en procedimientos efectivos de denuncia, la revictimización durante las investigaciones y la impunidad ante la inexistencia de la debida diligencia de las sanciones de dichos delitos.

Estereotipos de  género

Para la erradicación de la violencia de género, es importante realizar estrategias de forma sistémica y comprensiva, añadió Borges.

Expuso también la necesidad de identificar el problema como un tema cultural y legal, ya que en la sociedad se cree que ya se ha superado la desigualdad de género porque mujeres y niñas tienen derechos, acceso a la educación, derechos políticos y civiles, entre otros.

En el tema cultural el foco fundamental son los pensamientos de la sociedad, incluso la cosificación e instrumentalización del cuerpo de la mujer como un objeto en las imágenes de las revistas, las vallas, las publicidades y otros espacios, siendo necesario un nuevo enfoque en el aprendizaje colectivo.

Los roles y estereotipos de género entre mujeres y hombres, están basados en relaciones de poder, la discriminación y la desigualdad, con cuñas que promueven el trabajo doméstico en las mujeres y presentan a los hombres como proveedores en el aspecto económico, sin un equilibrio igualitario; las niñas se muestran como las princesas y los niños como los superhéroes, siendo parte de la construcción cultural desde un inicio en la sociedad.

Borges mencionó los diferentes tipos de violencia existentes basadas en la posición de subordinación, desigualdad y riesgo que ocupan las mujeres por el simple hecho de serlo, siendo la máxima expresión el femicidio, el asesinato realizado por los hombres contra las mujeres por razones de género.

Resaltó que la visibilización pública del problema es reciente. La Tercera Conferencia Mundial, realizada en Nairobi en 1985, fue el primer hito histórico, al aparecer la violencia de género en el parágrafo 258 del informe general de la reunión, acerca de las estrategias para el adelanto de las mujeres en el siglo XXI.

El texto es amplio y describe las múltiples formas de violencia que cotidianamente sufren las mujeres: maltrato físico; mutilaciones; abuso sexual y raptos. El mismo solicitó la atención del Estado para la prevención.

Desarrollo con enfoque de derechos humanos

Para la erradicación de la discriminación hacia las mujeres y las niñas es necesario impulsar el desarrollo con enfoque de derechos humanos y mayores condiciones de igualdad, así como incrementar la inversión para lograr el aumento de capacidades y la conciencia de derecho.

La directora ejecutiva de Cepaz enfatizó que urge erradicar la discriminación de las mujeres y las niñas tanto en el ámbito público como privado, así como eliminar prácticas que incluyen el matrimonio infantil, la trata, la explotación sexual, la mutilación genital femenina, entre otras.

Expresó que son aportes hacia la igualdad de género el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado mediante servicios públicos y políticas de prevención social, la participación plena de las mujeres y el liderazgo en los espacios de toma de decisiones, el acceso a la salud sexual y reproductiva, reformas en la promoción de la igualdad de género para obtener recursos económicos, acceso a la propiedad, el control a la tierra, los bienes y el uso de la tecnología, información y telecomunicaciones.

Violencia en cuarentena

Enfatizó que la violencia de género va en escalada, desde las agresiones psicológicas, las agresiones verbales, las agresiones físicas y como máxima expresión, el femicidio. En confinamiento han ocurrido cambios en las dinámicas familiares, profundizando los estereotipos de género, con los trabajos desde casa y a su vez de atención a la familia.

La cuarentena con el agresor aumenta la tensión en el hogar y como consecuencia incrementa los niveles del stress y de ansiedad, viéndose obligadas las mujeres a mantener la convivencia, con un aumento en la escalada de agresión.

La violencia ocurre en los espacios más privados como el hogar y la consecuencia del aislamiento es la agudización de la situación de agresión a tiempo completo. En el caso de Venezuela, las medidas de aislamiento y prevención han impactado en las limitaciones de las mujeres y niñas, como en el acceso al internet, teléfonos inteligentes y la inoperancia del sistema judicial que imposibilita obtener justicia para las víctimas de violencia.

La cuarentena ha incidido en la economía en cuanto al acceso de los recursos y al trabajo, afectando principalmente a las mujeres, reduciendo en un 47% su participación en el ámbito laboral.

En Venezuela las mujeres son quienes se encargan del trabajo informal, y por lo tanto son las más afectadas por el aislamiento social y la desaceleración económica, ya que tienen dependencia económica del pago diario.

Recomendaciones para organizaciones

Entre las recomendaciones para las organizaciones en medio de la pandemia se incluyen impulsar la priorización de cuidados para el personal, generando espacios para expresar sus preocupaciones, necesidades e ideas para avanzar. Compartir recursos para el manejo del estrés y el equilibrio emocional mediante grupos de WhatsApp o por teléfono.

Borges cree importante priorizar la humanidad sobre la productividad y ser flexibles ante los cambios de programación en medio de la pandemia, estar preparados ante diferentes escenarios y manejar la necesidad de la adaptación.

Consideraciones finales

La directora ejecutiva de Cepaz insistió en que todos y todas deben estar involucrados en la respuesta a la violencia de género. Es imperativo conocer las redes y los servicios que están operativos para que sean atendidas las víctimas, como la Red Naranja, un conjunto de organizaciones que trabajan en alianza por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

Para finalizar, expresó que la última publicación del monitoreo de femicidios realizado por Cepaz analiza los fenómenos asociados a esta problemática y cómo parte de esta violencia fatal contra las mujeres es resultado de lo que se está viviendo en el país.


Comentarios


Deja una respuesta